Jung


        ¿Qué es el ANIMA y cómo integrarla? (El arquetipo de la vida)

En este artículo, por fin vas a entender qué es el anima y cómo integrarla.

Esto continúa mi Serie Desmitificando la Psicología Junguiana, así que voy a asumir que sabés que la base del animus y el anima es el Eros y el Logos, entendés lo básico de la integración de la sombra y cómo funcionan como complejos y como compensación de la persona.

Por último, para evitar confusiones y discusiones al pedo, cada vez que me escuches decir masculino y femenino, quiero que pienses en términos de Eros y Logos, así que asegurate de leer también la primera parte .

Toda esta serie está basada en mi libro PISTIS - Desmitificando la Psicología Junguiana y podés reclamar tu copia acá.

Anima - El Arquetipo de la Vida

Vamos a recapitular rápido que los hombres tienen la tendencia a identificarse conscientemente con el Logos y, como compensación, esto genera un Eros inconsciente. Además, la naturaleza del inconsciente es personificarse, así que la imagen que encontramos en el inconsciente de los hombres se llama anima.

Jung dice que el anima es el arquetipo de la vida, por eso el error más grande al intentar entenderla es tratarla solo como un concepto intelectual. En realidad, este es simplemente un término que se refiere a la vida emocional de un hombre, sus relaciones y la expresión auténtica de su alma. El concepto no importa, lo que importa es su experiencia genuina con el Eros.

Dicho esto, como los hombres tienden a identificarse conscientemente con el Logos, la mayoría no tienen ni idea de su vida emocional, y los que sí tienen esta conexión, tienden a ser poseídos por ella, en lugar de tener una experiencia consciente de sus sentimientos. El ámbito emocional suele amenazar a los hombres y cuando huyen de él, el anima siempre se venga, enredándolo sin piedad en las situaciones exactas que intenta evitar.

Normalmente vemos las obras del anima cuando hay reacciones exageradas, una sensación de urgencia y emociones abrumadoras. Acá es un buen momento para recordar la diferencia entre la función sentimiento y los afectos. La primera es la experiencia consciente de una emoción y tener una escala clara de valores, mientras que la segunda se trata de emociones compulsivas y sentirse fuera de control. En consecuencia, el anima no se trata de un sentimiento sino de estados de ánimo.

En este sentido, Jung dice: "El anima es un factor de suma importancia en la psicología de un hombre dondequiera que actúen las emociones y los afectos. Intensifica, exagera, falsifica y mitifica todas las relaciones emocionales con su trabajo y con otras personas de ambos sexos. Las fantasías y enredos resultantes son obra suya. Cuando el anima está fuertemente constelada, suaviza el carácter del hombre y lo vuelve susceptible, irritable, malhumorado, celoso, vanidoso y desajustado. Entonces está en un estado de "descontento" y extiende el descontento a su alrededor. A veces, la relación del hombre con la mujer que ha capturado su anima explica la existencia de este síndrome" (C. G. Jung - V9.1 - §144).

En Aion, Jung equipara el anima con Maya, la diosa de la ilusión, ya que está constantemente interponiéndose en la interpretación de la realidad que hace un hombre. Además, las intenciones de Maya de envolver, abrazar y devorar apuntan inequívocamente al complejo materno. En un hombre, el complejo paterno sirve de base para la persona, mientras que el complejo materno sirve de base para el anima. En consecuencia, la relación con la madre (o la falta de ella) tiene un gran impacto en el anima, así como la forma en que el padre trata a lo femenino.

En ese sentido, cuando un hombre está atrapado en su complejo materno, hay una tendencia a vivir regresivamente, siempre mirando hacia atrás y queriendo seguir siendo un niño. Se resiste a labrarse su propio camino y se vuelve indeciso, inseguro y débil. Intenta escapar y vivir su propia vida solo para darse por vencido y volver al momento siguiente.

Los efectos de la madre devoradora hacen que un hombre sea reacio a tocar la realidad, vive en un mundo fantástico donde espera que todo le sea dado sin ningún esfuerzo. Esto también condiciona en gran medida sus expectativas sobre las mujeres, ya que busca un ser mágico que le proporcione una sensación de infancia eterna y que lo cuide como una madre dedicada. Espera que su pareja le permita seguir siendo infantil y que no le exija que se convierta en un hombre adulto. Por supuesto, estoy hablando del Puer Aeternus, popularmente conocido como el niño eterno.

  • No voy a entrar en detalles acá porque ya tengo un video detallado sobre el Puer y Puella Aeternus .

Sin embargo, como el arquetipo de la vida, el anima es lo que le presenta a un hombre su llamada a la aventura, lo desafía a encontrar lo que realmente vale la pena y le exige que tome una postura en la vida. Por eso el anima también se asocia con arrebatos de coraje y valentía, para seguir y defender los valores del alma.

Pero si un hombre se resiste a esta tarea, el anima lo enredará en las situaciones exactas que intenta evitar. Esta confrontación ocurre especialmente con las mujeres porque cuando no seguís tu camino auténtico y creás tu propio sentido de significado, esta expectativa se proyectará sobre ellas.

En otras palabras, las mujeres se convierten en toda la vida de un hombre que narcisistamente espera que satisfagan todas sus necesidades. Esto viola el espíritu masculino y hace que los hombres sean débiles y codependientes, ya que viven para ganar su aprobación y validación.

En ese sentido, el anima exige que te ensucies las manos y tengas la audacia de labrar tu propio camino, ya que solo se revela a quienes demuestran ser dignos. Cuando te enfrentás a este desafío y seguís tu pistis, el anima se convierte en tu ayudante más fiel, desentraña sus secretos, te da tranquilidad y te regala significado y vitalidad.

Integración del Anima

Cuando un hombre acepta el desafío de integrar el anima, Emma Jung explica que "No se trata de entregar su masculinidad por completo al servicio de la Dama Anima ni de perderla por completo, sino solo de conceder un cierto espacio a lo femenino, que también es parte de su ser. Esto lo hace reconociendo y realizando el eros, el principio de la relación, lo que significa que no solo se vuelve consciente de su sentimiento, sino que también lo utiliza, porque para crear, y especialmente para preservar, una relación, un juicio de valor (que es lo que es el sentimiento) no se puede prescindir. Un hombre por naturaleza tiende a relacionarse con objetos, con su trabajo o con algún otro campo de interés; pero lo que importa a una mujer es la relación personal, y esto también es cierto para el anima. Su tendencia es enredar a un hombre en tales relaciones, pero también puede servirle bien dándoles forma, es decir, puede hacerlo después de que el elemento femenino se haya incorporado a la conciencia. Mientras este elemento funcione de forma autónoma, perturba las relaciones o las hace imposibles" (Emma Jung - El Animus y Anima, p. 77).

La mayoría de los hombres asumen erróneamente que si le dan voz a su lado femenino se volverán afeminados, pero es al revés. Cuando no hay una dedicación consciente a la integración del anima, funciona como un complejo autónomo que hace que los hombres sean susceptibles, celosos, demasiado sentimentales e incluso que causen impotencia. Tiene que haber un equilibrio entre Eros y Logos porque si un hombre no cultiva un sentido de dirección, impulso, disciplina y decisión, será una mera marioneta en manos de la Dama Anima.

El Eros tiene que incorporarse al espíritu masculino, lo que Jung resume como saber lo que querés y perseguirlo. Cuando los hombres tienen una experiencia consciente del anima, saben lo que realmente vale la pena para ellos, saben lo que es significativo y son resueltos.

Ahora, el anima funciona como una compensación de la persona, por eso uno de los mayores desafíos para su integración es una fuerte identificación con la persona, que suele estar teñida de masculinidad tóxica. Además, esta identificación hace que los hombres devalúen las cualidades femeninas y se vuelvan vanidosos, superficiales y solo vivan para las apariencias, y esto da rienda suelta a un anima negativa.

Buscará relaciones superficiales y, por lo general, a la típica esposa trofeo, que es la pareja perfecta para una mujer poseída por el animus que se identifica con su cuerpo y solo está interesada en tener poder y estatus a través de sus relaciones. Además, el sexo y la conexión emocional suelen estar disociados entre sí, por eso la principal razón por la que los hombres se vuelven adictos al sexo es porque les da validación, lo que sustituye la intimidad y la conexión con sus propias almas.

Por eso es de suma importancia que los hombres busquen desarrollar conscientemente su anima y cultivar la receptividad al principio del Eros. Como obedece a las leyes de la naturaleza, no podemos aprehenderlo intelectualmente, debemos vivirlo y encarnarlo, porque Eros es el reino de las artes, la creatividad, el romance, la belleza, la música, la poesía y las conexiones auténticas.

El anima exige una expresión genuina del alma, por eso centrarse demasiado en la estética aniquila su fuerza creativa, y la única forma en que el anima encuentra una salida es a través de la ansiedad, la depresión y todas las formas de adicción.

En la práctica, al tratar con la función inferior, es importante cultivar un espacio sagrado para ella en tu vida, libre de juicios y expectativas. Acá te puedo dar un ejemplo personal, cada vez que compongo música tengo que acomodar estos dos lados, uno es el creativo que intenta expresarse y el otro que intenta ordenar y darle forma.

Cuando estoy demasiado concentrado en la estética, me pierdo tratando de encontrar el acorde perfecto, la secuencia correcta, y me pregunto cómo la gente va a juzgar mis letras. Esto aplasta la creatividad, ya que el anima no está interesado en la perfección ni en lo útil que pueda ser, el anima quiere que le des forma a tu verdad.

Esto requiere diligencia, ya que la pereza o la timidez no serán toleradas. Muchos hombres están absorbidos por su trabajo y sus actividades intelectuales y todo su tiempo libre lo pasan viendo la tele o haciendo doom scrolling. Después de todo, los hombres siempre están cansados y solo quieren relajarse. Me puedo identificar con eso, pero el problema es que esto se usa para evitar entender sus sentimientos y atender su potencial creativo.

Para empeorar las cosas, proyectan este deber en sus parejas esperando que las cuiden y sean la ama de casa perfecta sin que ellos muevan un dedo. Entonces, se preguntan por qué sus relaciones no son satisfactorias y su esposa no está de humor para tener sexo.

Este patrón de relación tampoco permite que las mujeres desarrollen su animus, que es la fórmula perfecta para las relaciones tóxicas. Pero como hombre, tenés que estar presente para tu familia, liderar tu relación y asumir la responsabilidad de desarrollar tu capacidad emocional.

Cuando el anima está constelado, siempre hay una sensación de urgencia y lo quiere todo AHORA. Por eso es importante cultivar la capacidad de analizar tus estados de ánimo y separarlos de las situaciones objetivas.

En contraste, con los hombres pasivos, el anima podría estar tratando de compensar esta falta de acción. En lugar de quedar atrapado por el análisis por parálisis, este impulso te exige que tomes una decisión. Cuanto más conscientes sean tus propios valores, menos sentirás este tirón abrumador. Carl Jung también recomienda encarecidamente el análisis de los sueños y la imaginación activa como medios para integrar el anima, y todo lo que enseño sobre cómo lidiar con los complejos y la función inferior también se aplica.

Finalmente, el anima le da a un hombre el coraje de seguir su propio corazón y superar cualquier obstáculo. Le regala los tesoros creativos del inconsciente colectivo y la inspiración para realizar un trabajo significativo. Eros les da a los hombres la posibilidad de crear verdaderas amistades y relaciones románticas que trascienden lo físico.

Rafael Krüger - Terapeuta Junguiano







opiniones

       Como una forma de catarsis o exploración creativa, estoy encarando un proyecto narrativo donde voy a explorar mis arquetipos de manera alegórica. Estoy en un momento de mi vida donde siento una profunda desconexión con mi Ánima. Lo que ha resultado en depresión, ansiedad y una búsqueda constante de "algo" que me despierte. En fin, buscando material sobre psicología junguiana, me topé con este hilo. Me ha ayudado muchísimo, y me he descargado tu libro para poder leerlo.

Para poder reconciliarme con mi mundo interno. Me he tratado con terapeutas, me he medicado, y siempre vuelvo a este limbo donde parece que inevitablemente voy para atrás en vez de para adelante. Hace unos meses encontré una forma de dialogar en psicología junguiana conmigo mismo para integrar, conocerme y sanar lo que me he resistido a sanar. Perdón por lo largo del texto, pero no sabés cuánto me ha servido esto para el proyecto que estoy encarando.

Muchísimas, muchísimas gracias.

Saludos cordiales

P.D. Voy a leer tu libro para complementar e integrar esto tanto en mi vida como en el proyecto.

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Especialista Jungiana

Kamala



Kamala Melik-Akhazarova

El concepto de Anima/Animus es uno de los más populares de la psicología junguiana. Originalmente, fue creado por CG Jung para definir el inconsciente opuesto a la máscara social de la personalidad (Persona), siendo así un arquetipo que vincula el ego consciente con el inconsciente, y una imagen arquetípica que contiene todos aquellos rasgos y funciones presentes en la psique de forma más o menos latente, pero que no se manifiestan en la vida consciente ni están disponibles para el ego consciente.

Con origen en la idea de que el arquetipo Anima/Animus es una contraparte de la identidad de género, estas imágenes se consideran tradicionalmente femeninas para los hombres y masculinas para las mujeres (en latín, Anima es el género femenino mientras que Animus es el masculino, ambos definiendo el "alma"). Esta idea atrae y estimula los debates más acalorados entre los especialistas modernos, principalmente porque en la época de Jung las definiciones concretas de lo que se consideraba un carácter o comportamiento "masculino" o "femenino" difícilmente coinciden con lo que se observa en los tiempos modernos. Sin embargo, no contradice ni la idea de que la psique inconsciente es una contraparte de la identidad consciente, ni la noción del equilibrio saludable de las diferentes funciones en la psique que ayuda al individuo a evaluar y estimula el crecimiento y desarrollo de la conciencia.

El ánima suele relacionarse con los aspectos emocionales, empáticos y sensibles, mientras que el ánimus se relaciona con el lado activo, intelectual y explorador de la personalidad. Es importante comprender que estas definiciones no deben interpretarse como una descripción literal de ciertas características, sino que estas imágenes sirven como símbolos y son abstracciones de los principios activo (ánimus) y reflexivo (ánima), respectivamente.

Al ser opuestos a la identidad sexual encarnada, Anima y Animus se relacionan más fácilmente con los encuentros y parejas eróticas, e inspiran la imaginación creativa y artística. En las relaciones, se proyectan fácilmente a las parejas potenciales que nos atraen inconscientemente; por lo tanto, la dificultad llega cuando las proyecciones se reducen y caen, y los individuos se reconsideran a la luz de la realidad. Lo esperanzador de este momento es que, a través de este contacto con su propia profundidad inconsciente, el individuo (mediado por el arquetipo Anima/Animus) emerge de las ilusiones proyectivas enriquecido y con un espectro consciente más amplio de experiencias. Por supuesto, este proceso es mucho más fácil si la experiencia de tales relaciones fue mayormente positiva y de desarrollo que negativa y defensiva.

En los sueños, el arquetipo Anima/Animus se manifiesta en figuras de desconocidos muy atractivos que nos invitan a viajar a lo desconocido. La presencia de estas imágenes arquetípicas se percibe por su efecto repentino y cautivador, y por una sensación de bendición o despertar, como le ocurrió a Dante cuando vio a su Beatriz…

Los ejemplos abundan también en los tiempos modernos:

Una mujer casada de mediana edad, científica, académica y ambiciosa, viaja al extranjero para asistir a un seminario profesional. Ansiosa y emocionada a la vez; piensa en su presentación e imagina su éxito. En el avión, se sienta junto a un hombre modesto y tímido que apenas le habla, pero las pocas frases que pronuncia describiendo su reciente y largo viaje en bicicleta y su admiración por la naturaleza le evocan una profunda resonancia y el recuerdo de sus viajes de infancia al campo vecino, imágenes del río y el bosque que tanto echa de menos en su vida moderna. La sinceridad y serenidad de este contacto le evocan un profundo anhelo de relaciones emocionales más auténticas, y tristeza. Al día siguiente, llora al darse cuenta de repente de lo lejos que está de sí misma, de lo lejos que está de algo vivo y cálido, de las sencillas alegrías de la vida y de aquellos a quienes amaba, pero con quienes, de alguna manera, no podía conectar emocionalmente, abrumada por sus ambiciones profesionales. Ni siquiera se percata de todo lo que era tan significativo para ella hace apenas unos días: la vanidad del congreso internacional al que asiste, el deseo de demostrar su propia brillantez, los animados debates... No falla en su presentación, pero está lejos de ser tan impresionante como de costumbre. Al regresar a casa, está sumida en la melancolía y sus seres queridos están preocupados por su estado depresivo... Sin embargo, con el tiempo, se encuentra profundamente involucrada en la jardinería y, poco a poco, esta nueva faceta de su vida crea una nueva red de amigos y personas con ideas afines. Los descubrimientos que surgen a través de sus nuevas contemplaciones cotidianas la llevan a un nuevo sentido de lo que es valioso; su relación con sus hijos y su esposo se vuelve emocionalmente más relevante para ella y su mente científica se dirige a la conciencia de la ecología y el medio ambiente.

Aquí una mujer moderna, intelectual y socialmente hiperactiva –en un estado que podríamos considerar como absorbido por un rol social casi masculino– redescubre su alma en un breve pero significativo intercambio con un extraño, que en este ejemplo es portador de una imagen de su Animus, con cuya ayuda ella regresa a sus valores internos y al lado sensible, profundo, emocional, poético y contemplativo de su individualidad –el lado de ella donde todavía hay mucho por explorar y donde reside su capacidad de esforzarse por alcanzar principios y valores internos profundamente arraigados.

Un hombre de cuarenta y tantos años, un profesional competente con una sólida posición en un banco, es práctico, optimista y algo cínico… Niega la importancia de las relaciones afectivas y de su propia profunda soledad, creyendo que lo que realmente desea son los contactos sociales superficiales y que su perro es su único amigo verdadero. No confía en nadie ni necesita a nadie.

Una noche, en un sueño, ve una reunión de sus antiguos compañeros de escuela. Esta fiesta no es aburrida como las fiestas a las que suele asistir, sino llena de alegres intercambios como las fiestas de su juventud de antaño. Entre los invitados, ve a una mujer delgada y pálida, bailando bajo la suave luz del atardecer. Se conmueve hasta las lágrimas y su reacción al ver a la mujer lo sorprende. Durante varios días no puede olvidar el sueño ni la imagen del baile lento que lo atrae a un lugar desconocido. Una semana después del sueño, descubre que la recepcionista de un hotel junto al mar, donde suele ir con su perro los fines de semana, se parece a la figura de su sueño. Con cierta timidez, la invita a un café y de repente se le ocurre confesarle sus momentos más íntimos.

Sentimientos y recuerdos olvidados. Ambos notan que el mundo parecía diferente desde ese momento y que surge una nueva esperanza...

Kamala Melik-Akhnazarova (Rusia) es analista junguiana y ejerce en Moscú; es miembro de la Sociedad Rusa de Psicología Analítica (RSAP) y exmiembro del Comité de Ética de la RSAP. En los últimos años, ha traducido y editado libros del inglés al ruso de autores junguianos como Murray Stein, Nathan Schwartz-Salant, Margaret Clark y Jan Wiener. Contribuyó con un capítulo al libro De la Tradición a la Innovación (2015), editado por J. Wiener y C. Crowther. Correo electrónico: kamala27@mail.ru

Anima y AnimusDescargar

Aquí el sueño evoca el lado emocional y romántico del alma de este hombre, y la figura de una mujer bailando —imagen de su ánima— está tan cargada de sentimientos que sus habituales defensas rígidas, basadas en el cinismo, la ironía y la desconfianza, se deconstruyen. La mujer es tan misteriosa y, al mismo tiempo, tan familiar (no es sorprendente, ya que, según Jung, el hombre está mirando un retrato de su aspecto inconsciente), que no es posible olvidarla. Permanece cautivado por esta imagen mucho después de que el sueño se disipe, y así puede conectar con su propia vulnerabilidad, sensibilidad, amor y vitalidad. Surge el puente entre su ego y su yo. Esto le permite a nuestro héroe comportarse con espontaneidad en su vida cotidiana y le abre una nueva vía de comunicación interna y externa: sincera, serena y confiada.



Otras definiciones

Anima.


Definición de

Ánima

El ánima es una entidad inmaterial.

El concepto de ánima procede del latín anĭma, a su vez derivado del griego ánemos (que puede traducirse como "soplo"). El uso más habitual del término se da como sinónimo de alma.

Se suele considerar que el ánima o alma es el principio de la vida. Aunque la definición de ánima varía según la cultura y la religión, a nivel general puede decirse que se trata de una entidad abstracta o espiritual que es parte inherente de una persona.

El ánima en los seres vivos

En la Antigüedad, se consideraba que el ánima era aquello que dotaba de movimiento y de vida a los seres. Las personas, los animales, las plantas y los astros, en este sentido, tenían ánima.

Con el tiempo, surgieron múltiples formas de entender la noción de ánima. Muchas veces se manifiesta que el ánima es la esencia de un ser humano, aquello que distingue internamente a cada individuo y que permite diferenciar a nuestra especie del resto más allá de la biología.

Es habitual que se sostenga que el ser humano tiene emociones, sentimientos y conciencia gracias al ánima. Alguien sin ánima, en este marco, sería un ser carente de dichas virtudes o cualidades.

Más allá de la vida

Hay religiones que expresan que el alma es inmortal. Dicho de otro modo: cuando un individuo muere, su cuerpo deja de funcionar, pero su ánima subsiste.

El ánima, pues, haría posible la vida eterna. No se trataría de una existencia terrenal o corpórea, sino que de una persistencia no material en otro plano.

El ánima bajo la mirada de la ciencia

Muchas veces, desde la ciencia, se ha estudiado la existencia del ánima o alma. Suele creerse que el ánima está vinculada a misterios que tienen que ver con el estado de conciencia, la imaginación y la memoria, entre otras cuestiones.

Una teoría ubica al ánima en las células del cerebro. En concreto, la sitúa en microtúbulos que contienen información cuántica indestructible. Dicha información, al morir la persona, se disipa, aunque no desaparece.

Una teoría sostiene que el ánima se ubica en las células cerebrales.

Alma en pena

La figura del alma o ánima en pena es frecuente en distintos ámbitos. Aparece en la literatura, en leyendas populares y en la religión, por mencionar algunos casos.

Se llama ánima en pena a aquella que, tras el fallecimiento de un individuo, vaga sin rumbo al no hallar el camino al Cielo. Según esta creencia, el alma en cuestión permanece en el mundo terrenal y no tiene conciencia acerca de la muerte.

La Llorona es un ejemplo de ánima en pena. Esta leyenda sostiene que una mujer mató a sus hijos ahogándolos y luego se arrepintió, con lo cual su alma nunca deja de recorrer ciudades y pueblos buscándolos mientras se lamenta.

Ánima en las armas de fuego

En un arma de fuego, el ánima es el espacio interno de su cañón. Dicho hueco puede presentar estrías o carecer de surcos.

Las primeras armas de fuego presentaban ánima lisa (sin estrías). Por eso los proyectiles, al ser disparados, no realizaban grandes giros y trazaban trayectorias inestables.

Las armas con ánima rayada, en cambio, dotan de un movimiento de rotación a los proyectiles a lo largo del cañón. Dicha particularidad consigue mejorar la estabilidad aerodinámica y permite ganar precisión




Wikipedia


Para otros usos de este término, véase Ánima (desambiguación). Cupido y Psique.

Ánima (del latín anĭma, -ae 'respiración, soplido, alma, vida') en la psicología analítica de Carl Gustav Jung alude a «las imágenes arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre, que forman un vínculo entre la consciencia del yo y lo inconsciente colectivo, abriendo potencialmente una vía hacia el sí-mismo».[1]​

Para las imágenes arquetípicas de lo eterno masculino en el inconsciente de una mujer Jung utilizó el término ánimus. Ambas conforman la sizigia ánimus-ánima, o contrapartes sexuales inconscientes.

Definición

Imagen de mujer o figura femenina presente en los sueños o fantasías de un hombre. Vinculado a su principio eros, refleja la naturaleza de sus relaciones, especialmente con mujeres. Descrito como el arquetipo de la vida, este puede estar representado como una mujer joven, espontánea, seductora e intuitiva, como una mujer malvada o como la madre tierra. Usualmente se le asocia con una emocionalidad profunda y con la fuerza de la vida misma. Frecuentemente los problemas relacionales son producto de la identificación inconsciente con el ánima o de la proyección del ánima en la pareja, lo que genera un sentimiento de desilusión respecto de la persona real. Las figuras ánima no son representaciones de mujeres concretas, sino fantasías revestidas de necesidades y experiencias de naturaleza emocional. Algunas figuras ánima características son las diosas, mujeres famosas, figuras maternas, doncellas, prostitutas, hechiceras y criaturas femeninas (por ejemplo, la sirena).

El ánima solo se aplica en términos junguianos al imaginario masculino, mientras que en la psique femenina, el aspecto masculino presente en lo inconsciente colectivo de las mujeres toma la denominación de ánimus. El mecanismo de atracción del ánima explica también el papel de las musas en la poesía. El propio Jung, en una entrevista, declaró:

Cuando alguien dice no puedo dejar a esa mujer aunque lo querría hacer, eso es el Ánima.

En cierta manera, el ánima representa una imagen viva del alma y los contenidos espirituales de la persona, por lo cual se siente enteramente dependiente de ella. Eso tiene también consecuencias a la hora de suscitar pasiones irreprimibles y fatales, tal como explica Robert Graves quien presenta la antigua figura de la Diosa Blanca con las características de un ánima universal. John Keats escribiría citado por Graves,

Todo lo que me recuerda a ella me atraviesa como una lanza.

La figura del ánima aparece muchas veces en la literatura, la pintura, la poesía, bajo la imagen de una mujer blanca y desnuda. Por eso las imágenes de desnudos femeninos tienen, además de contenidos directamente eróticos o sexuales, una fuerte carga de sugerencia psicológica, al explicar contenidos inconscientes inasibles de otra manera.

Para Jung, la persona hace de intermediario con el mundo social y el ánima con el mundo interior. La sizigia ánimus-ánima, o contrapartes sexuales inconscientes, están proyectadas. La tendencia natural en un hombre es la de proyectar los contenidos de su ánima en una mujer real, a través de sentimientos amorosos u odiosos eróticos.

Etapas de desarrollo

Jung establecerá tomando de la Antigüedad tardía una escala erótica de cuatro mujeres, serie repetida alusivamente en el Fausto de Goethe. Son cuatro grados de la imagen del ánima, del eros heterosexual, es decir, «cuatro grados de la cultura del eros»:[2]​

  1. El primer grado, Hawwá, Eva, Tierra, remite a lo biológico y meramente impulsivo, existiendo una identificación de la mujer con la madre, y representando «lo que hay que fecundar».
  2. En el segundo grado, Helena (de Troya), se mantiene el predominio sexual de eros, pero se alcanza un nivel estético y romántico que permite disponer de algunos valores individuales.
  3. En el tercer grado, María, eros se espiritualiza, hallamos la maternidad espiritual que la diferencia de Eva.
  4. Y finalmente, como cuarto grado estaría Sofía, la sapientia o sabiduría, espiritualizando a Helena o manifestación de eros como tal. Sería lo eterno-femenino.

Referencias

  • Stein, Murray (2004). El mapa del alma según Jung. Página 287. Barcelona: Ediciones Luciérnaga. ISBN 978-84-89957-64-0.
  • C. G. Jung. Obra completa. Volumen I6. La práctica de la psicoterapia. La psicología de la transferencia. 168, § 361. Madrid: Trotta, 2006. ISB


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